jueves, 25 de abril de 2013

Landa: TC se manejó con una política de "buenos amigos" y podría actuar ahora con "agua tibia"


Ideeleradio.- Algunos casos que ha resuelto el Tribunal Constitucional (TC) ponen en evidencia que esta institución se manejó con una política de “buenos amigos” con el Poder Ejecutivo y Legislativo, y su situación de provisionalidad podría implicar que actúen con “agua tibia” en algunos casos de control constitucional, sostuvo el expresidente de dicho organismo, César Landa.

Fue al considerar que le corresponde a la opinión pública y a la ciudadanía analizar los fallos que los magistrados que todavía se encuentran en el poder han emitido, porque en la historia ha habido colegiados correctos, pero también aquellos que han sido muy flexibles o genuflexos con el poder.

“Pienso en el caso Conga, por ejemplo, una sentencia dictada el año pasado, en la cual más que cumplir una función de control de la norma, lo que buscaba era afirmar igualmente una posición jurídicamente discutible, pero sin mayor argumentación constitucional. Así podemos examinar algunas resoluciones para ver en casos límite cómo se ha comportado”, dijo en el programa No Hay Derecho de Ideeleradio.

"En el caso [de Alberto] Químper, por ejemplo, el TC le da una sentencia que en el fondo favorece, porque declara que la nulidad de las interceptaciones telefónicas cuando había todavía indicios suficientes para que se llevara a cabo y se produzca su detención. Y en otros casos que haremos un recuento seguramente largo, se pone en evidencia que sea con el gobierno anterior y el actual se estaba manejando con una política de ‘buenos amigos’”, acotó.

TC podría ser muy complaciente
Indicó, en ese sentido, que la situación de provisionalidad de la mayoría de magistrados puede implicar que los integrantes del TC se vuelvan muy complacientes y lleven los casos por un cauce que va por una “situación gris o de agua tibia”.

“[Es necesario que se] tomen las medidas correspondientes, a efectos de que ejerzan sus funciones de salida y no más bien buscando una permanencia, que además, a lo mejor para la labor de control del Parlamento y del Poder Ejecutivo, se puede volver muy complaciente, porque los magistrados en cuanto están en una situación prácticamente de provisionalidad lo que van a pretender es en algunos casos seguramente, la función de control no llevarla a los plazos y en las formas que corresponde, sino dejarla en una situación gris o de agua tibia”, declaró.

“Entonces, habría que ver en qué sentencias del Tribunal Constitucional realmente ha controlado el ejercicio del poder contemporáneo, en el Ejecutivo y Legislativo. A lo mejor vamos a ver que no hay sentencias que hayan removido legislativamente decisiones fundamentales que han sido impugnadas ante el TC y eso ya dice mucho”, estimó.

Sería inconstitucional que extiendan su mandato
En otro momento, señaló que sería inconstitucional que los actuales magistrados quieran extender su mandato más allá de lo que señala la Constitución. Apuntó que las propuestas para cambiar los plazos, deberían ser para los nuevos y no para los aún vigentes.

“Es cierto también, que una vez el presidente del Tribunal Constitucional, Óscar Urviola en su discurso al asumir el cargo, planteó la reforma de la Constitución para cambiar los plazos del mandato de los magistrados a ocho años, otro magistrado planteó que sea a plazo indefinido como en Estados Unidos, pero eso tendrá que ser para los siguientes, no para los que están sentados, por un principio de seguridad jurídica y también un principio de ética en el manejo y en la conducción de estos organismos públicos”, expresó.