Ideeleradio.- Este no es el gobierno de la gran transformación, es el gobierno de la hoja de ruta en el que se respeta democráticamente a los sectores que opinan de una manera distinta y se buscan las reformas, afirmó Carlos Tapia, asesor de la Presidencia del Consejos de Ministros, al descartar que la actual administración de Gana Perú esté favoreciendo a la derecha.
“Seguramente como en toda política cuando uno sale derrotado en sus propuestas, se tiene que acoger a los resultados del aspecto negativo de sus propuestas, seguramente que la derecha no nos quisiera en el gobierno, si uno lee las columnas de Aldo Mariátegui y los puntos de vista de Cecilia Blume, lo que dicen es ‘bueno ya el presidente Ollanta Humala se alineó y lo que debe hacer es botar a estos extraños que están ahí en el gobierno’”, declaró al programa No Hay Derecho de Ideeleradio.
“Nosotros no creemos lo mismo, creemos que hay que disputar democráticamente con los sectores que opinan de una manera distinta, regidos sobre la base de unidad de la hoja de ruta. Nuestra identidad es una identidad que viene con el programa de la gran transformación. Pero en el gobierno actual, este no es el gobierno de la gran transformación, este el gobierno de la hoja de ruta, por eso se ganó en la segunda vuelta electoral y hay que ser consecuentes con eso, pero ese gobierno de hoja de ruta no dice que los sectores izquierdistas no puedan estar en este gobierno”, apuntó.
Los sondeos y las expectativas exageradas
Reconoció que existe mucha gente que considera que el gobierno de Ollanta Humala está sirviendo a los intereses de la derecha, pero aseguró –como un hombre de izquierda y asesor del presidente del Consejo de Ministros– que eso no es así. Interpretó los resultados de los últimos sondeos sobre la aceptación del jefe de Estado, como una consecuencia de la variación de las expectativas exageradas de los sectores A, B, C, D y E.
“Cuando gana Ollanta había una expectativa extremadamente negativa en los sectores A y B, y una expectativa exageradamente positiva en los sectores C, D y E. Lo que ha sucedido es que los de arriba están asombrados de que no se instaló el chavismo, no se nacionalizaron las empresas y, por lo tanto, aplauden al Presidente diciendo bueno este ya es parte de nuestros intereses y por eso que los sectores A y B empiezan a crecer favorablemente a Ollanta, ojo de igual manera que los porcentajes que tenía Keiko Fujimori antes de las elecciones”, explicó.
“Y en cambio en los sectores D y E, particularmente en la zona sur del país, cunde cierta decepción porque habían ciertas expectativas demasiado positivas, o sea se pensaba que iba a ver un gran cambio a favor nuestro”, acotó.
No es una hoja de ruta de carácter bolchevique
Coincidió con el analista Sinesio López, en el sentido de que este es un gobierno que quiere reformas y no una revolución. Argumentó que la hoja de ruta no puede ser concebida como una hoja de ruta de carácter bolchevique, sino como una reforma, que tiene que hacerse con medidas graduales y persistentes.
“Esa es la estrategia que ha señalado el presidente Ollanta, el problema es si tenemos el tiempo suficiente para convencer a la gente y que no se desespere. Y en ese caso, los gestos son muy singulares. Yo creo que los gestos que vamos a ver en el futuro del presidente Ollanta Humala van a poner las cosas en su sitio, que sea verdaderamente una propuesta centrista, democrática a favor del cambio, y que ni esté sesgado a favor de las posiciones de izquierda ni de la derecha, él mismo ha dicho no soy de izquierda ni de derecha, pero a favor del cambio”, declaró.
Diálogo y problema estratégico
Por otra parte, Tapia García indicó que lo que el Perú requiere es un diálogo no solo para resolver el problema de Conga (Cajamarca, sino para solucionar el problema estratégico de la relación del desarrollo peruano con la minería. Estimó que hasta ahora la minería ha venido desarrollándose sin defender los intereses de las comunidades campesinas cercanas y sin defender recursos tan importantes como el agua.
“No podemos seguir sin que aparezca el reglamento de la consulta previa, porque creo que con la consulta previa se favorece el diálogo, la concertación y el Estado peruano tendría mejores instrumentos para combinar el espíritu desarrollista del Perú con la extracción de la minería”, aseveró.
Una actitud dialogante frustrada
Lamentó, finalmente, que se llegue a un paro como el de Cajamarca, y consideró que los movimientos antimineros de esa zona hayan sido copados por dirigentes que creen que puedan llevar al extremo el enfrentamiento para lograr otro tipo de provechos políticos.
“Es lamentable la situación a la que hemos llegado porque [se va a] enfrentar la Policía que tiene que cumplir las decisiones de un Estado democrático de Derecho porque no se puede permitir que se ataquen campamentos mineros, pero hemos llegado a una situación así porque hay una actitud dialogante frustrada”, aseveró.
“Yo creo que los movimientos antimineros de Cajamarca han sido copados por dirigentes que creen que puedan llevar al extremo el enfrentamiento para lograr otro tipo de provechos políticos, de liderazgo, jugando con fuego, porque imagínese que ocurrieran tres, cuatro o cinco víctimas mortales, entonces ya se abriría un espacio con una zanja de sangre intermedio que dificultaría el diálogo”, concluyó.



