Ideeleradio.- Nadie ha pedio que se maltrate o se avasalle la dignidad humana del ex presidente Alberto Fujimori durante su reclusión en la Diroes, solo se está solicitando el cumplimiento de un régimen carcelario adecuado para una persona que fue condenada por violación de derechos humanos, aclaró Antonio Maldonado, ex procurador Ad hoc para el Caso Fujimori-Montesinos.Fue al comentar las declaraciones de Keiko Fujimori, quien señaló que existe una campaña negativa y hasta cruel contra su padre, porque no sólo se le quiere quitar su derecho a recibir visitas, sino también restringir su derecho a trabajar.
“La respuesta de la hija de Fujimori no responde a las denuncias graves, nadie está indicando que Fujimori pueda ser objeto de tratos indebidos, maltratos, o que se avasalle su dignidad como persona humana, de ninguna manera, por el contrario, estamos en una democracia y no se trata a las personas como se hizo en su régimen [dictatorial], no estamos a su altura”, dijo en el programa “No Hay Derecho” de Ideeleradio.
“Sin duda el condenado Fujimori tiene derecho a un trato justo y a que se respete su dignidad como persona, es el derecho que tienen todos los privados de libertad en el Perú, sabemos que eso no ocurre así [el trato igualitario], que hay una grave desigualdad en el trato según sean estas, ricas o pobres, o con poder político”, puntualizó.
Indicó que las gollerías con las que cuenta el ex gobernante son parte de una situación que expresa un acuerdo político del mayor nivel, entre el presidente Alan García y Keiko Fujimori, hija del condenado ex jefe de Estado.
Maltrato para las víctimas
Señaló que el hecho de que Fujimori Fujimori haya recibido hasta 180 personas en un solo día, significa que existe un total déficit del cumplimiento de la pena impuesta por la Corte Suprema, que lo halló responsable de delitos de lesa humanidad.
“Evidentemente se trata de una situación de privilegio absoluto, que contradice el significado de una pena, es decir, un penal no es un lugar vacacional, ni un lugar para hacer actividades de carácter proselitista, que va más allá de lo que ocurre normalmente cuando uno está en prisión”, sostuvo.
“Y en segundo lugar que esto es un grave insulto para las víctimas de los Casos Barrios Altos y La Cantuta, y este agravio en las víctima recae en la acción y omisión de quienes que tiene el gobierno tienen una responsabilidad de cautelar la imposición de la pena y nunca se ha visto que el propio condenado regule sus condiciones en prisión, pues el presidente le exhortó a tener prudencia. Esto es absolutamente insólito”, agregó.
“Evidentemente se trata de una situación de privilegio absoluto, que contradice el significado de una pena, es decir, un penal no es un lugar vacacional, ni un lugar para hacer actividades de carácter proselitista, que va más allá de lo que ocurre normalmente cuando uno está en prisión”, sostuvo.
“Y en segundo lugar que esto es un grave insulto para las víctimas de los Casos Barrios Altos y La Cantuta, y este agravio en las víctima recae en la acción y omisión de quienes que tiene el gobierno tienen una responsabilidad de cautelar la imposición de la pena y nunca se ha visto que el propio condenado regule sus condiciones en prisión, pues el presidente le exhortó a tener prudencia. Esto es absolutamente insólito”, agregó.



