
Ideeleradio.- El ex presidente de la Corte Suprema, Walter Vásquez Vejarano, negó haber tenido injerencia en el dictamen del fiscal José Peláez, quien pidió el archivamiento del proceso por falsedad genérica que se le sigue a su sobrina, la congresista Tula Benites, acusada de contratar a un empleado “fantasma”.
Fue al rechazar las versiones periodísticas, que dan cuenta de una supuesta intromisión política en la opinión del Ministerio Público, en base a un supuesto intercambio de favores entre el Apra y Vásquez Vejarano.
“(Decir que yo tengo influencia en el Poder Judicial) es una importante disquisición de tipo subjetivo. Se puede pensar así, pero la influencia es objetiva. (…) Incapaz sería yo y faltaría a mi propia formación de ir a influir en su ánimo (del fiscal Peláez), porque ni siquiera tengo oportunidad de departir con él”, manifestó en el programa “No Hay Derecho” de Ideeleradio.
“En forma concluyente y bajo juramento, puedo decir que no tengo ningún acercamiento, ni siquiera amistad con el doctor (José) Peláez Bardales. Con quien puedo decir que si tengo amistad es con su hermano, el doctor Edmundo (Peláez Bardales) que lo conocí por el Poder Judicial, en circunstancias que yo ejercía la judicatura, más no a su hermano, con quien me une (sólo) un vínculo de abogado a fiscal. Yo respeto su autoridad”, apuntó.
Declaraciones de Villa Stein fueron desafortunadas
En ese sentido, calificó de desafortunadas las declaraciones del presidente de la Corte Suprema, Javier Villa Stein, cuando este se refirió a los "corazoncitos" de los magistrados, versión que luego fue calificada por el propio titular del Poder Judicial como “inoportunas”.
“Creo que fue una frase desafortunada, pero pertenece al mundo subjetivo interno del doctor Villa Stein. Él sabrá lo que quiso decir, pero no me vincula a mí. Esto dio lugar a una especulación”, declaró.
Interés político
El ex magistrado consideró que existió un interés político de vincularlo al caso de Tula Benites, a pesar de que –según dijo- no conocía a Juan Carlos Cuadros, el empleado “fantasma” de la legisladora aprista. Cuestionó que hasta ahora no se haya definido su situación, a pesar de que es mencionado en tres ámbitos distintos.
“A consecuencia de esta situación (de la denuncia contra la desaforada parlamentaria), se abrió tres frentes: Un frente periodístico, un frente en la Comisión de Ética y en la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales. Resulta que en los tres frentes figuro y el epilogo final fue Tula Benites y Cuadros procesados penalmente, y yo mencionado, pero a mí el Congreso no define mi situación (desde) hace dos años”, comentó.
“¿Por qué no lo hace? Porque los que han urdido esto, saben que es falso. Yo me hice investigar, ante la negativa del Congreso de llamarme y de los periódicos que jamás me han hecho una entrevista. (…) El Congreso de la República también se cuidó. Sólo tuve la versión del señor José Saldaña Tovar, presidente de la subcomisión, quien me dijo -y ojalá me esté escuchando - Doctorcito, allí no hay nada”, agregó.
Enemigos entre todos los grupos
Señaló que los periódicos que se centraron en este caso fueron mal informados, porque Juan Carlos Cuadros jamás trabajó con él en la judicatura. Recordó que el tema de la contratación de asesores fue investigado por el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) en la que -dijo- se corroboró que esa persona no laboró como su asesor.
“Es una situación meramente política, pero por política no se puede destruir la honra de una persona. La política lo puede todo, lo puede encumbrar a una persona o lo puede destruir. Yo no puedo entender por qué me incluyen a mí, por qué (hay) una persistente intención de dañarme. (La denuncia estaba direccionada a dañarme) por supuesto”, criticó.
“El Apra no (tenía el interés de perjudicarme), el señor (Edgar) Núñez Farfán, porque la moción dice miembro de la bancada. (Yo tenía enemigos) entre todos los grupos, porque cada grupo tenía su propio interés y el presidente de la Corte Suprema era un receptáculo de todo”, añadió.
Denuncias buscaron hacerme daño
Vásquez Vejarano denunció, asimismo, un supuesto intento de dañar su imagen, pues después del caso de la congresista Tula Benítez, se difundió información y un video en torno a su apoyo en 1998 favor de la campaña municipal de José Murgia y de su participación como integrante de un tribunal en una resolución que absolvía a Alan García Pérez.
“El 31 de mayo y el 1 de junio del 2007 se publica la siguiente versión que yo en la presidencia de la Corte Suprema tuve como asesor a Juan Carlos Cuadros y que éste asesor fue impuesto a Tula Benítez para que lo incluya en su planilla. Luego se dijo que en 1998 como aprista promoví la candidatura del aprista José Murgia a la alcaldía de Trujillo y que el 3 de junio del 2001 absolví a Alan García en un proceso. Me pregunté ¿Qué tiene que ver mi intervención en este proceso penal con el caso del trabajador fantasma? Y me di cuenta que se englobaba todos estos hechos con el objeto de hacerme daño”, sostuvo.
“Tuve en mi época juvenil, en la universidad, formé parte del Movimiento Universitario Reformista, que fue la máscara del Partido Aprista. En Trujillo, todo mundo sabe. En 1998, llegué a Trujillo y un fotógrafo me preguntó por la candidatura de Murgia y yo le dije que lo conocía y que era un hombre honesto, de trabajo. Eso fue todo, cogieron eso pero no me dijeron que eso iba a ser parte de un spot. Luego supe que eso lo pasaban como propaganda política municipal. Pero, ¿Qué vinculación tiene con el caso del empleado fantasma?”, puntualizó.
Rememoró que Tula Benites integraba la lista del Partido Aprista, porque era una caracterizada dirigente de esa agrupación política. Remarcó que no apoyó la campaña de José Murgia, porque no vivía en Trujillo y en razón de que estaba registrado para votar en Lima. Aseguró que su declaración -incluida después en ese spot- era intrascendente.
Finalmente, expresó su desacuerdo con la decisión del Congreso de desaforar a Tula Benites, si es que esta determinación se basó en su supuesta participación en este caso.
“En tanto se afinque en mi participación, en tanto me tome como elemento decisivo para ese castigo no estoy de acuerdo (con la decisión de desaforar a Tula Benites). La entrevista (con el periodista) no se produjo. Aquí está el texto del audio y el autor de la nota, aclaró que no volcó el contenido del audio en una entrevista. Mi entrevista es producto de una maqueta que utiliza el periódico, pero eso no trasunta preguntas y respuestas mías. Esa entrevista que sale entrecomillada en el periódico no corresponde a la verdad”, manifestó.

