miércoles 11 de noviembre de 2009

Peruano residente en París: Viaje de Távara y Solís no valió la pena por el tipo de análisis que hicieron

Ideeleradio/Francia.- El viaje que realizaron los jueces Francisco Távara y Jorge Solís a Francia para participar en la conferencia en homenaje al poeta peruano César Vallejo no valió la pena por el tipo de análisis que hicieron, afirmó Wilson Hernández, peruano residente en París que asistió a dicho encuentro organizado por la revista Expresión Latina y que estuvo a cargo del rector de la Universidad Alas Peruanas.

“La intervención comenzó con la intervención de Távara que duró 20 minutos donde reconoció que era una aficionado a Vallejo pero con una larga trayectoria de su lectura y eso anticipaba de que no iba a lograr una gran profundidad en el análisis. Trató de vincular algunos de los poemas o pasajes de Vallejo a la justicia y dio algunos detalles quizás no muy conocidos del proceso judicial penal por el que pasó Vallejo, que viajó a París y que en un tiempo muere”, sostuvo desde Francia en el programa “No hay Derecho” de Ideeleradio.

“Verdaderamente haber pasado de continente a continente para hacer ese análisis crítico yo creo que no valía la pena para un evento cultural de ese tipo aún se haya realizado en París o en Perú. Hubiese sido más interesante complementar o traer una persona que pueda hablar sobre el fondo del asunto de vincular la poesía de Vallejo al tema de justicia”, señaló.

Agregó que fue más delicada la exposición del magistrado Jorge Solís respecto a Vallejo y su vinculación a la justicia de paz. Señaló que su intervención se basó en lo que es la justicia de paz, sus características un tanto simplistas y denotando un cierta falta de análisis crítico de la realidad social y cultural por la cual se enfrentan estos jueces.

"A lo largo de su intervención sólo hubo tres puntos de contacto entre Vallejo y la justicia de Paz -al inicio donde menciona que Vallejo fue juez de paz, en un momento intermedio donde dice que trabajó como juez bajo el mismo reglamento que existe actualmente y el tercer punto donde vuelve a reiterar de que el escritor fue juez de paz”, pormenorizó.

“El resto te lo grafico con el ejemplo que dio tratando de denotar la buena marcha del juez de paz, donde menciona el caso de un asháninka que acude a un juez de paz para buscar solucionar un conflicto con sus dos esposas, y que al final se resuelve que cada una viva en un pueblo diferente”, relató.

Al respecto comentó que los propios asistentes al evento se dieron cuenta que no marchaba bien la exposición y que esto fue reflejado en las preguntas que se hicieron durante las intervenciones.

Incluso dijo que el rector de la Universidad Alas Peruana, Fidel Ramírez Prado, se puso un poco nervioso y que en algún momento quiso intervenir para calmar los ánimos pero que los nervios lo traicionaron y llegó a botar la copa de agua que tenía.

“Preguntaron si había justicia en el Perú, si es que el Poder Judicial está haciendo algo para luchar contra la corrupción y la última fue una crítica de una persona que parecía haber leído a Vallejo con profundidad que verdaderamente dijo que no habían dado la talla y no tenían autoridad para sentarse y vincular a Vallejo con justicia, cuando según esta persona su visión de la justicia sobre poesía era todo lo contrario de lo que habían manifestado. Lo que preocupa verdaderamente es la imagen que los jueces de máximo nivel dejan frente a sus propios ciudadanos que han emigrado (…)”, comentó.