Ideeleradio.- Patria Roja no tiene ni la capacidad, ni la representatividad política para movilizar a la población en el paro convocado para el 7 de octubre por distintas fuerzas sociales, afirmó el analista e historiador Nelson Manrique, tras calificar de “cortina de humo” la determinante intervención que le atribuye el gobierno.
“Esto es una simple especie de estrategia mediática para descalificar una movilización. Más o menos semejante a lo que hizo (el régimen) con el tema del MRTA hace algunos meses, al decir que era una amenaza inminente de toma de poder. En ese momento, era necesario lanzar una cortina y se inició toda esa historia con la Unión Europea. Dicho sea de paso sería interesante evaluar qué se ha obtenido realmente en la reunión de la Cumbre Europea. Absolutamente nada”, dijo en el programa “No Hay Derecho” de Ideeleradio.
“Primero fue Sendero, luego es el MRTA y ahora es Patria Roja. Uno de los problemas que están pendientes es que hay una quiebra entre lo que es la representación gremial y política. Sería bueno recordar que en el 2006 los de Patria Roja con el Partido Comunista tuvieron una votación de 0.2%, quiere decir que las fuerzas de las movilizaciones no necesariamente se expresan como fuerza electoral. Creo que es necesario pensar en otras formas de organización representación política”, agregó.
Credibilidad de Del Castillo está agotada
Manrique Gálvez sostuvo que el presidente del Consejo de Ministros, Jorge del Castillo, debería tener mayor prudencia, pues dijo no se puede denunciar sin pruebas, la supuesta intención de fuerzas radicales de "bolivianizar" el país con protestas violentas el próximo 7 de octubre, fecha del paro nacional convocado por la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP).
“La credibilidad de Jorge del Castillo como negociador llega a un 9 % de apoyo en el sur y en el centro, y con 17% a nivel nacional, es decir se ha agotado. El doctor Jorge del Castillo ha cumplido un importante papel como bombero durante estos dos años, pero también los bomberos necesitan credibilidad y creo que ésta ya está agotada y haría bien en ser más prudente en sus apreciaciones”, precisó.
Al analizar, el fondo del asunto, el sociólogo consideró necesario volver a discutir la Constitución de 1993, pues estimó que la función de la Asamblea Constituyente no es sólo hacer leyes, sino construir una forma de organización que permita que el ciudadano de la calle se sienta representado.
“No debemos llegar a ese nivel en que nadie le cree nada al gobierno, por tanto no hay manera de gobernar, ni sentir que uno está representado por un Estado, que recoge sus problemas y que les da soluciones”, anotó.
Caso Bolivia
Por otra parte, indicó que existen dos problemas fundamentales en el caso de Bolivia. Precisó que el primero, hasta qué punto es viable el proyecto de Constitución de la República bajo la propuesta del frente que se constituyó con Evo Morales. Comentó que se va a tener que negociar porque es imposible que se pueda imponer el conjunto de la plataforma.
“En segundo lugar el mayor problema para Bolivia a estas alturas es una intervención extranjera. La expulsión del embajador norteamericano respondió a que hay una larga tradición de intervención de los EEUU en nuestros países legitimada en instituciones como el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (…)”, declaró.
“En este momento en Bolivia, el gobierno norteamericano está jugando a desestabilizarlo, me parece también inoportuna la declaración de Hugo Chávez porque de lo que se trata que los países de América Latina dejen que los gobiernos puedan solucionar sus problemas solos. Es importante más bien que ayuden a abrir los canales de diálogo”, afirmó.
Aprobación y falta de cumplimiento de promesas
En otro momento, se refirió a la baja aprobación del presidente Alan García, reflejada en la última encuesta de la Universidad Católica. Apreció que existe un nivel de saturación con relación a falta de cumplimiento de su palabra.
“Este es un problema que viene de atrás, desde que Fujimori en 1990 llegó al poder con un programa que traicionó a los diez días. El 8 de agosto de 1990 Fujimori echó al tacho todo el programa político que había llevado contra del shock y más bien lo implementó. Nos hemos acostumbrado a que la palabra de un político no valga nada, nos dicen que van a revisarse los contratos con las empresas petroleras, que vamos a volver a la Constitución de 1979 y echan todo al tacho”, anotó.
Opinó que más allá de que el jefe de Estado diga que no le interesan los resultados de las encuestas, el último sondeo constata que todos los posibles candidatos presidenciales suben en la apreciación ciudadana mientras que Alan García baja.
“Tenemos en ascenso al conjunto de personalidades (Luis) Castañeda Lossio con 73% de apoyo, Ollanta Humala ha subido a 26%, Lourdes Flores y Keiko Fujimori también. Todos han subido, sólo hay una persona que ha bajado que es Alan García. Pretender desconocerlos o pensar que no existen es una tontería”, expresó.
Alan favorece a la oposición
Interpretó estos resultados como que el presidente Alan García pareciera que está trabajando para la oposición. Indicó que el ninguneo a estos posibles aspirantes a la primera magistratura ha sido importante en términos de hacerlos más visibles.
“Ninguneándolos, mostrando como si no existieran les ha dado más aire que el ganado por su propio trabajo (...) Es un buen momento para los movimientos de oposición que capitalizan el descontento del gobierno por la torpeza que muestra. A estas alturas que Alejandro Toledo diga algo y que le salgan siete ministros encima, debería mas bien estar agradecido del apoyo del Apra a sus pretensiones presidenciales”, concluyó.

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